El hombre que enseña a cultivar sin cargarnos el campo



Kirk Gadzia lleva más de veinte años dedicado a enseñar una gestión integral de la agricultura que tenga en cuenta la regeneración de la tierra. En su granja de Nuevo México y en sus viajes por todo el mundo asesora a los agricultores sobre cómo unir el cuidado de los suelos a la producción. Una alianza que reduce costes a los productores y garantiza el abastecimiento de alimentos sin necesidad de fertilizantes químicos.

En los países industrializados producimos más alimentos que nunca gracias a la tecnología, ¿en buenas condiciones para los agricultores y consumidores?

Esa es la cuestión. La tecnología agrícola se ha centrado en un objetivo, producir más por hectárea. No hay duda de que se ha conseguido, pero ¿a qué precio? Ahora sabemos, porque se ha documentado, que ha sido a costa de perder cantidad y calidad del suelo, diversidad genética, contaminar las fuentes de agua, mermar los ecosistemas salvajes, aumentar la resistencia de los químicos y mermar la calidad de vida de las familias agrícolas

¿Hay alternativa a esta agricultura industrial para alimentar a todo el mundo?

Hay evidencias de sobra que muestran que las técnicas de producción orgánica y regenerativa pueden ser suficientemente productivas para alimentar a la población mundial. De hecho, si no empezamos a invertir la tendencia de degradación del suelo causada por la agricultura industrial creo que no seremos capaces de alimentar a todo el mundo con una agricultura que se apoya en el petróleo, cada vez más escaso y caro.

Es importante decir que un cambio hacia el uso de técnicas holísticas y regenerativas no significa rechazar la tecnología, sino que las soluciones tecnológicas deben demostrar que son capaces de trabajar en alianza con los procesos de los ecosistemas y no contra ellos. Hoy en día, la regeneración y sostenibilidad no forman parte de la agricultura industrial. La mayoría de estas técnicas luchan contra los principios naturales. Ignorarlos es nuestra amenaza porque la naturaleza siempre gana.

La buena noticia es que mucha gente empieza a darse cuenta del problema y el cambio se está produciendo en muchas partes. El objetivo de obtener beneficios con la agricultura es bueno y totalmente necesario, pero no puede ser el único.

¿En qué medida la agricultura integral es una solución?

Debemos empezar a ver más allá del único objetivo de la producción y el beneficio. Necesitamos incluir la salud de los ecosistemas y de la gente en el sistema. Ya existen muchas asociaciones y personas comprometidas trabajando para invertir la actual tendencia de la insostenibilidad de la agricultura.

¿Por ejemplo?

En mis formaciones suelo poner el ejemplo de un agricultor estadounidense de la granja The Brown. Ha conseguido resultados increíbles utilizando métodos holísticos. Produce maíz, trigo y soja con el mayor rendimiento de la región y una reducción de costes del 33% por hectárea respecto a la media de su municipio. En sus tierras ha aumentado un 400% la materia orgánica y ha eliminado por completo el uso de fertilizantes químicos. La gente está entusiasmada con este enfoque. En España, vemos que esta tendencia empieza a prender. Gracias a los esfuerzos de mucha gente muy pronto en su país habrá ejemplos parecidos al de la granja Brown. Es para celebrarlo.

En Europa, la mayoría de los agricultores son mayores de 60 años y la gente joven no quiere tomar el relevo

Así es, estamos viendo situaciones similares en muchos países industrializados. Sin embargo, hay que cuestionar esta realidad, porque en los últimos 25 años he estado escuchando que la edad media de los agricultores en mi propio país es de 60 años. ¿Estos agricultores nunca envejecen?

Sin embargo, también hay cada vez más jóvenes interesados en la agricultura que quieren ser parte de algo más vivo que lo que ofrece la agricultura intensiva. Necesitamos que esta tendencia se consolide y que estos jóvenes agricultores puedan vivir de ello y desarrollen un modo de vida que apoye a sus familias y su propia salud, mientras mejoran la calidad de la tierra y de la producción.

¿Se necesitan más agricultores?

¡Desde luego! Más agricultores que puedan apoyarse en la tierra y en ese sentido la salud de la tierra es fundamental para mejorar la situación actual. Para ello, la agricultura debe verse como una actividad viable y un buen modo de vida. Creo que el enfoque holístico, que incluye estos valores, es un buen punto de partida.

¿Qué puede enseñarnos la naturaleza en este momento?

El agua no llega del grifo y la comida no viene del supermercado. Necesitamos alimentos y agua para sobrevivir. Ambos dependen de los procesos de los ecosistemas y no podemos separarlos de nuestros sistemas de producción. Esto es cada vez más claro y espero que sepamos reconocerlo a tiempo para que los cambios que ahora necesitamos garanticen nuestra continua aptitud para afrontar los retos del futuro, juntos.