Producción de lechuga en hidroponía profunda

La hidroponía profunda es un sistema de producción hidropónico en el cual no se dispone de ningún sustrato en el cual se desarrollen las raíces, sino que estas se ubican en la misma solución nutritiva, por lo que deben de estar soportadas por una base flotante.

Lechuga en hidroponía profunda
Actualmente hay muchas variedades de lechugas que son más productivas en sustrato que en suelo, las cuales también se adaptan bastante bien al cultivo en hidroponía profunda, donde solo hay que tener cuidado con que la oxigenación sea adecuada, el cual es el principal problema de este tipo de paquete tecnológico. 
Requerimientos climáticos. 
Para producir lechugas es necesario mantener una temperatura entre 15 a 18 ºC, siendo la mínima permitida de 7 y la máxima permitida de 24, ya que superados esos rangos se dañan las plantas. Es preferible que la lechuga esté a temperaturas más bajas que altas, pues con estas el desarrollo del tallo floral se acelera de manera que la calidad disminuye. 

Lechuga en hidroponía profunda
Requerimientos edáficos. 

Para cultivar lechuga en suelo o en sustrato se recomienda que estos puedan mantener mucha humedad, pues las raíces del cultivo son más bien pequeñas, por lo que su capacidad de absorción es limitada en condiciones de falta de agua. Sin embargo, para sistemas de hidroponía profunda no hay ningún problema pues las raíces siempre están en contacto con la solución nutritiva. 
Preparación del terreno. 
El hecho de cultivar lechuga en hidroponía profunda no es algo complicado, pero para evitar problemas desde el inicio del proyecto se deben limpiar adecuadamente las instalaciones de producción. El hecho de utilizar agua como el sustrato y el medio de transporte de la solución nutritiva es un poco riesgoso, porque cualquier enfermedad puede propagarse muy rápidamente, mucho más que en otros sistemas hidropónicos. 
Siembra. 
El semillero se debe realizar en charolas de polipropileno de 200 cavidades, se recomienda utilizar agrolita como sustrato debido a sus propiedades físicas, aunque también tezontle rojo fino es una excelente opción. En cada cavidad se recomienda sembrar una semilla a una profundidad de 5 milímetros. Cuando las plántulas tengan entre 30 y 40 días de edad poseerán unas 6 a 8 hojas y una altura aproximada de 8 centímetros, siendo este el momento adecuado para trasplantarlas a las balsas flotantes. 
Densidad de siembra. 
Para tener un buen desarrollo de las plantas se recomienda que en hidroponía profunda se siembren estas a 25 centímetros de separación entre plantas y 30 entre hileras. Con este valor se estarán estableciendo 13 plantas por metro cuadrado de superficie útil del invernadero. 
Riego. 
El riego no constituye un problema porque las raíces de las plantas estarán en permanente contacto con la solución nutritiva, de modo que no se puede presentar estrés hídrico. Lo que hay que cuidar es que la solución nutritiva se mueva un poco para oxigenar el agua, pues un estancamiento de la misma terminaría por ahogar las plantas. 
Blanqueo. 
Las lechugas se suelen amarrar de las hojas para que se forme el cogollo y den la apariencia que el mercado gusta consumir, aunque muchas variedades acogollan de manera natural por lo que no siempre es necesario hacer esta labor, que estará en función de las especificaciones del mercado. El blanqueo consiste pues en atar las hojas unos 5 a 7 días antes de la recolección. 
Cosecha. 
Las fechas de cosecha están en función de la compactación del cogollo, que a su vez dependen de lo exigido por el mercado, por lo que hay que conocer los gustos de nuestros clientes directos e indirectos, de modo que cosechemos en el momento en el cual el producto tenga un mejor valor. 
Consideraciones para el sistema de hidroponía profunda. 
Los niveles de pH y conductividad eléctrica deben vigilarse constantemente porque es posible que se lleguen a dar variaciones fuertes de estos parámetros en algún momento. Lo que ocurre es que la lechuga es una planta exigente en potasio, y la absorción de este forma una relación directamente proporcional con la absorción de magnesio; es decir, mientras más potasio absorba la planta más magnesio absorberá también.